top of page

Edadismo: los prejuicios que normalizamos sobre la vejez

  • hace 3 días
  • 3 min de lectura

Cuando pensamos en discriminación, pocas veces hablamos de una que está tan presente en la vida cotidiana que muchas veces pasa desapercibida. Se llama edadismo y se refiere a los estereotipos, prejuicios o actitudes discriminatorias basadas en la edad.


Aunque puede afectar a personas de distintas edades, es especialmente frecuente hacia las personas mayores. Y muchas veces aparece en comentarios, actitudes o decisiones que hemos aprendido a considerar “normales”.



¿Cómo se ve el edadismo en la vida cotidiana?


A veces se manifiesta en frases como:


  • “Ya está muy viejo para aprender eso”

  • “A esta edad ya no va a cambiar”

  • “Déjalo, si no va a entender”

  • “Los adultos mayores son todos iguales”


O en situaciones donde se asume que una persona mayor es menos capaz, menos autónoma o competente únicamente por su edad. Son ideas que pueden parecer inofensivas, pero que transmiten un mensaje claro: que envejecer significa perder valor, capacidad o relevancia.

Es más frecuente de lo que pensamos


Según el primer Informe Mundial sobre Edadismo de la Organización Mundial de la Salud, una de cada dos personas en el mundo tiene actitudes edadistas hacia las personas mayores.



Es decir, no estamos hablando de situaciones aisladas. Estamos hablando de creencias profundamente instaladas en la cultura y que muchas veces aparecen incluso sin intención de dañar.


Por eso el edadismo suele ser difícil de identificar: porque se ha normalizado.


La edad no define a una persona


Así como no todas las personas jóvenes son iguales, tampoco lo son las personas mayores. Cada una tiene su propia historia, intereses, capacidades, experiencias y necesidades.


Sin embargo, el edadismo tiende a reducirlas a una sola característica: su edad. Y cuando hacemos eso, dejamos de ver a la persona en toda su complejidad. De hecho, en Chile, cerca del 78% de las personas mayores son autovalentes, pero gran parte de la población sigue asociando la vejez exclusivamente con dependencia o incapacidad.



Los prejuicios también tienen consecuencias emocionales


Las creencias que circulan socialmente sobre la vejez no solo afectan la forma en que tratamos a las personas mayores. También pueden influir en cómo ellas mismas se perciben.


Cuando alguien escucha repetidamente que ya no puede, que ya no sirve o que ya no tiene nada que aportar, puede comenzar a dudar de sus propias capacidades.


La OMS advierte que el edadismo se asocia a peor salud física y mental, mayor aislamiento social y una disminución importante en la calidad de vida. Porque la forma en que una sociedad mira la vejez también impacta la forma en que las personas viven esa etapa de la vida.


Proteger no es lo mismo que invalidar


Muchas veces, desde el cariño o la preocupación, las familias comienzan a tomar decisiones por las personas mayores sin consultarles. Terminan sus frases, hablan por ellas o asumen que no podrán realizar ciertas actividades.


Aunque la intención sea cuidar, es importante preguntarnos:

  • ¿Estoy ayudando o estoy limitando su autonomía?


Porque el respeto también implica reconocer la capacidad de decidir, opinar y participar activamente en aquello que afecta su propia vida.


Necesitamos cambiar la forma en que hablamos sobre la vejez


Envejecer no es un problema que haya que corregir. Es una etapa natural de la vida que merece ser vivida con dignidad, respeto y participación.


Hablar de vejez no debería centrarse únicamente en las pérdidas, sino también en la experiencia, los aprendizajes, los vínculos y la capacidad de seguir desarrollándose a lo largo de la vida.


Y esto es especialmente importante en una sociedad como la chilena, donde la población está envejeciendo cada vez más rápido y donde aprender a convivir entre generaciones será un desafío cada vez más relevante.


Para cerrar


La manera en que tratamos a las personas mayores refleja el valor que damos a cada etapa de la vida.


Cuestionar el edadismo no significa ignorar los desafíos que pueden aparecer con los años. Significa reconocer que ninguna persona debería ser definida únicamente por su edad.


Porque detrás de cada persona mayor hay una historia, una identidad, una voz y una experiencia que merecen ser escuchadas y respetadas.


Y muchas veces, combatir el edadismo empieza por algo tan simple —y tan importante— como dejar de asumir quién es una persona solo por los años que tiene.

Comentarios


Dónde estamos

Av. Andrés Bello 2711 piso 11,

Las Condes
Cmo. Melipilla 9978,

Maipú.

Contacto telefónico

+562 2365 5302

Email

  • Instagram
  • Canal de Difusión
  • LinkedIn
bottom of page