Verano, calor y salud mental: lo que también necesitamos entender
- bienestarlabchile
- 19 ene
- 2 Min. de lectura
Cuando suben las temperaturas, no solo se resiente el cuerpo. Nuestra salud mental y emocional también se ve afectada, aunque muchas veces no lo notemos de inmediato.
El calor sí impacta en cómo nos sentimos
Diversos estudios han mostrado que las altas temperaturas se asocian a:

Mayor irritabilidad y reactividad emocional
Dificultades para concentrarse
Alteraciones del sueño
Cambios en el estado de ánimo
Aumento de la sensación de estrés y agobio
No es que “estemos exagerando”: el cuerpo y el cerebro trabajan más para autorregularse cuando hace calor, y eso consume energía emocional.
Calor y sueño: una relación clave
Dormir mal afecta directamente la regulación emocional. Las noches calurosas pueden provocar:
Sueño fragmentado
Menor descanso profundo
Despertares frecuentes
Y cuando dormimos mal, somos más vulnerables a:
Irritabilidad
Ansiedad
Bajo ánimo
Menor tolerancia a la frustración
¿Por qué el calor aumenta el estrés?

El calor actúa como un estresor físico:
Aumenta la activación fisiológica
Dificulta la sensación de calma
Reduce la capacidad de autorregulación
En personas que ya vienen cansadas, estresadas o emocionalmente exigidas, el verano puede transformarse en un período especialmente demandante, aunque socialmente se asocie al descanso.
Verano no siempre es sinónimo de bienestar

Existe mucha presión por “disfrutar”, “estar bien” o “aprovechar”. Pero sentirse irritable, cansado/a o sobrepasado/a en esta época no es un fallo personal, es una respuesta humana a múltiples demandas físicas y emocionales.
Pequeñas estrategias de autocuidado emocional en verano
Baja la exigencia emocional: No todo tiene que ser productivo, alegre o perfecto.
Cuida el sueño lo que esté a tu alcance: Rutinas suaves, horarios más estables y ambientes lo más frescos posibles ayudan más de lo que parece.
Hidrátate y aliméntate regularmente: El bienestar físico influye directamente en el emocional.
Busca pausas reales de descanso: No solo actividades sociales: también espacios de silencio, calma y desconexión.
Escucha tus límites: Si algo te irrita más de lo habitual, no es debilidad: es una señal.
Regular emociones también es cuidarse
Entender cómo el entorno influye en nuestra salud mental nos permite tratarnos con más amabilidad.
Este verano, el autocuidado también puede ser bajar el ritmo y validar cómo te sientes.
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