No necesitas “reinventarte”: la presión del Año Nuevo y la salud mental
- bienestarlabchile
- 29 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Cada diciembre se repite el mismo mensaje: “Nuevo año, nueva versión de ti”. La idea suena motivadora, pero para muchas personas se convierte en presión, culpa y agotamiento emocional.
Las redes sociales, los discursos motivacionales y ciertos entornos laborales o sociales empujan a “cambiar toda la vida en enero”: cuerpo, hábitos, relaciones, productividad, proyectos. Pero la verdad es que no necesitamos reinventarnos para tener un buen año. A veces lo más saludable es seguir avanzando con lo que ya somos, a nuestro ritmo y de manera sostenible.

¿Por qué enero se vuelve tan exigente?

Porque aparece la sensación de “partida en falso”:
La idea de que enero define si tendremos un “buen año” o no.
La presión de cumplir metas grandes en poco tiempo.
La comparación con quienes parecen “lograrlo todo”.
La culpa por no estar suficientemente motivados.
La fantasía de que todo debe cambiar de forma radical.
Este conjunto de presiones puede activar ansiedad, autoexigencia, frustración y cansancio emocional, especialmente en personas que ya sienten estrés o agotamiento acumulado.
Metas progresivas vs expectativas rígidas
No es lo mismo plantearse metas que imponerse expectativas imposibles. Aquí la diferencia clave:

Metas progresivas
Se construyen paso a paso.
Son flexibles y permiten ajustar el ritmo.
Consideran la realidad, el contexto y el bienestar.
Son sostenibles.
Se evalúan con amabilidad, no con culpa.
Ejemplo: “Caminar 10 minutos tres veces a la semana durante enero”.

Expectativas rígidas
Son extremas o poco realistas.
No admiten cambios ni errores.
Generan culpa al no cumplirse.
Responden a la presión social más que al deseo personal.
Ejemplo: “Voy a entrenar todos los días, comer perfecto y cambiar mi cuerpo antes de marzo”.
Cuando vivimos desde expectativas rígidas, el bienestar mental se ve afectado: aparece la sensación de fracaso, estrés constante y desmotivación.
Mini-guía para establecer metas realistas y amables
Aquí tienes una guía simple para acompañarte (o compartir con tus pacientes o comunidad) al momento de definir metas para el año:
Empieza pequeño
Elige metas que puedas sostener incluso en semanas difíciles. Pequeños cambios, repetidos, transforman más que grandes planes abandonados.
Conecta con lo que realmente necesitas
Pregúntate: ¿Quiero esta meta por mí, o porque siento que “debería”? La motivación interna es más estable y saludable.
Sé flexible: revisa, ajusta, pausa, retoma
Las metas no son juramentos. Son direcciones. Puedes modificarlas sin sentir que estás fallando.
Incluye el autocuidado como parte de la meta
Dormir mejor, decir menos “sí” por compromiso, pedir ayuda, establecer límite; todo eso también es crecimiento.
Celebra los avances, no sólo los resultados
Cada pequeño paso cuenta. Tu valor no depende de cuántas metas cumples, sino de cómo te cuidas en el proceso.
Recordatorio final
No necesitas transformarte radicalmente porque cambió el calendario. No necesitas competir con nadie. No necesitas exigirte más de lo que tu cuerpo y tu mente pueden sostener.
Año Nuevo no implica una nueva versión de ti — implica seguir cuidándote, a tu ritmo, con metas humanas y amables.
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